HISTORIA

La historia del manejo forestal sustentable tiene más de 300 años. En Europa ya a principios del siglo XIX se decretaba la regulación en la extracción de madera para poder conservar los bosques en el tiempo, en lo que en aquellos años era cosa de vida o muerte. Hoy en día muchos países europeos como Alemania, Austria, Suiza y Francia son un ejemplo en el manejo de sus bosques, además de tener una exitosa industria maderera.

En Chile, ya en la época de la colonia comenzó la explotación descontrolada y el abuso de los bosques nativos. En aquellos tiempo y hasta hace pocas décadas, se pensaba que era un recurso inagotable. Se quemaban grandes extensiones para habilitar sus tierras para la agricultura. Además, del bosque en las cordilleras se extraía la madera para las construcciones del centro y norte del país, del ferrocarril y para la minería, así como también para exportación. Sin un manejo adecuado, los bosques quedaban fuertemente degradados, completamente destruidos, o pasaban a ser el refugio de invierno para el ganado, lo que causa graves daños ecológicos y sanitarios.

Recién con el auge de las plantaciones forestales de especies exóticas, bajó la presión maderera sobre los boques nativos y en las partes más aisladas este comenzó a recuperarse. Sin embargo, aún se practicaba el “floreo” de los bosques, práctica consistente en retirar sólo el árbol de mejores características comerciales, lo que igualmente causa degradación.

El año 2008, luego de muchos años de tramitación en el congreso, se promulgó la ley 20.283 sobre Recuperación de Bosque Nativo y Fomento Forestal, con la cual como país damos cuenta de nuestra preocupación por darle un uso responsable a nuestros bosques nativos. Sin embargo, la ley no logró entusiasmar al propietario a manejar y proteger sus bosques sino más bien lo atemoriza y provoca su abandono, quedando nuevamente a la merced de tala ilegal y ganadería.

Sólo unos pocos ejemplos de manejo sustentable de bosque nativo se han llevado adelante, y con mucho esfuerzo por parte de sus propietarios. En estos predios se demuestra el gran potencial que tiene el bosque para producir madera en forma sustentable, con tasas de crecimiento superiores a las de muchos otros países.