EL BOSQUE

Nuestro Bosque Nativo es un valioso recurso, posee una de las más altas tasas productividad relativa al compararlo con otros bosques templados a nivel mundial, representa uno de los ecosistemas más diversos de nuestro planeta. Además de albergar una exuberante y única fauna, cuenta con abundantes especies vegetales que no se encuentran en otras latitudes. 

En gran parte  por sus valiosas maderas, los bosques han sido históricamente mal utilizados y sobreexplotados. Sin embargo, hace ya algunos años el Estado ha comenzado a controlar los abusos y restringir las intervenciones, exigiendo fuertes garantías para que los bosques sean bien manejados y recuperen su vitalidad y capacidad productiva. Y estos han respondido demostrando su enorme capacidad de recuperación y potencial de crecimiento, que supera en varias veces la de los bosques del hemisferio norte.

 El bosque nativo en Chile supera en 6 veces a la superficie de plantaciones forestales y se encuentra protegido en más de un 65%, en áreas públicas y privadas (Infor, 2011).

Al año 2013 la superficie cubierta de bosques representa el 22,9% del territorio nacional con 17,3 millones de hectáreas, de éstas el Bosque Nativo alcanza 14,18 millones de hectáreas, lo que representa el 18,7% del territorio nacional y el 3,9% es ocupado por plantaciones forestales, es decir 2,96 millones de hectáreas (Catastro de los Recursos Vegetacionales Nativos de Chile,Act.1997-2013).

Si bien es cierto que desde el año 1997 los bosques en Chile han aumentado en cerca de 500 mil hectáreas, el bosque nativo creció escasamente de 13,4 millones a 14,18 millones de hectáreas, por lo que el crecimiento de la superficie boscosa en el país corresponde casi únicamente a monocultivos de pino y eucaliptus (Conaf,2013). La ausencia de una política de Estado que contemple el fortalecimiento de los medianos y grandes predios, el funcionamiento expedito de las instituciones de fiscalización y que promueva a través de incentivos económicos determinados bajo escenarios realistas el cumplimiento de la legislación, ha permitido un deterioro ambiental, económico y social en las regiones IX, X y XIV. En el otro extremo, el sobre proteccionismo impide el uso racional del bosque y obstaculiza el posible aprovechamiento sustentable. Esta circunstancia es incompatible con la vida rural, cuya población es llevada a emigrar a condiciones críticas al centro y norte del país.

El Bosque Nativo ha sido por mucho tiempo considerado solo como productor de  maderas de alto valor ornamental, estructural y para la mueblería. Sin embargo, en los últimos años ha revelado ser además protagonista en otros usos, igual o más importantes tales como la preservación del medio ambiente; biodiversidad, paisaje, recreación, captura y almacenamiento de CO2, regulación natural del agua, la protección y formación de nuevos suelos donde se encuentran los nutrientes y la capacidad de almacenamiento del agua y la diversidad de especies propia de un ecosistema natural en equilibrio. Sin embargo, la producción de madera nativa es su virtud más destacable y fácil de medir en términos económicos y de beneficio para el propietario, por lo que es el medio más indicado para dar valor al bosque e incentivar su cuidado y manejo sustentable.